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Buscando a la cuerva

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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Lun 31 Oct 2016, 4:15 am

Fulminó a Emilio con la mirada. Ya le había dicho que no necesitaba su compasión, y ahí estaba esa sonrisa y sus manos cálidas sobre su frente. - No hay necesidad de buscar culpables. - Le respondió. Si había alguno era el capitán Satanis, pero ese sería suyo, se cobraría su venganza tarde o temprano.

- Así que Valamar nos ha salvado a los dos. - Chasqueó la lengua. - No me gusta estar en deuda. - Dejó que Emilio siguiera hablando mientras ella aclaraba sus pensamientos. Tenían suerte, de eso estaba segura, de que les hubieran atacado tan cerca de una isla como para no quedar perdidos en el océano. ¿Pero como saldrían de ahí? A menos que ese lugar tuviera un puerto, podían darse por perdidos.

- Yo me ocuparé del fuego entonces. - Le respondió y dejó que él se marchara. Agradeció el momento de soledad, pues necesitaba un tiempo para reflexionar, sin más distracción que el sonido que causaban dos piedras chocando la una contra la otra. Aquello era una cuestión de disciplina, seguir golpeando, sin desanimarse, hasta conseguir el resultado deseado.

Apiló las hojas secas y hierbajos que pudo encontrar entre los maderos, que organizó para darles forma de hoguera, tras cavar un agujero en el suelo y rodearlo con piedras. Los brazos le dolían, especialmente el que tenía la herida que le había hecho el espectro. Lo miró y se preguntó si aquella marca en forma de calavera se iría o permanecería ahí para siempre.

Clack, clack, clack. Hacían las piedras al chocar, habría sido más fácil de tener un cuchillo, pero Emilio se había llevado el que tenía y ella estaba desarmada. Una chispa saltó cuando ya llevaba un buen rato y prendió en un pedacito de arbusto seco que había arrancado. Cubrió la pequeña llama con las manos y sonrió, mientras suavemente la alimentaba con su aliento. Poco a poco la llama fue creciendo hasta que dio pie a un pequeño fuego. Encendió cuidadosamente algunas hojas secas que fue colocando en puntos estratégicos entre los maderos. Volvió a entrar en el refugio (el fuego lo había hecho fuera por razones obvias) y se sentó a descansar.

Llevaba un buen rato con eso, cuando Emilio volvió había un fuego encendido junto al refugio.

- Parece que has encontrado algo. - Le dijo al verlo con un arcón en los brazos. A parte de eso, le ignoró mientras buscaba algo que beber, preferiblemente agua.

- Si Valamar no regresa pronto, iremos a buscarlo. No sabemos que puede haber en esta isla. - Miró entre las cosas que había encontrado Emilio. - ¿Eso es ron? Perfecto. Busca un palo de madera lo bastante grande para una antorcha y un trozo de tela, la mojaremos con el alcohol para hacer una antorcha.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Lun 31 Oct 2016, 6:18 am

La contemplo con mirada pensativa. Se veía muy cómoda y hasta contenta, No había agua pero si cocos. Emilio tomo su cuchillo y abrió uno para él y otro para ella. Luego se sentó tomando unos maderos y se puso a fabricar una  lanza distraídamente mientras ella hurgaba en el arcón.

Cuando le menciono lo de Valamar hizo una mueca, ya no podía ocultarlo por más tiempo, el cazador había desaparecido, esperaba que no estuviera en peligro, pero no le gustaba desobedecerlo, si algo había aprendido estando con el era, que todo lo que el hacía tenia una razón de ser  y sabía que si algo le pasaba a ella nunca se lo perdonaría.

Guardo silencio unos instantes, como si no hubiese escuchado sus palabras y luego, levanto la mirada, mirándola con ojo crítico,  pocas mujeres podían  soportar tales fatigas y tormentos,  y conservar tan seductor aspecto. Sin embargo, él sabía que ella no estaba en la mejor de las condiciones

Con palabras pausadas se lo dijo de la mejor manera que pudo

Aunque dispongamos de una antorcha, no creo que sea seguro ir a buscarlo de noche… Tu estas adolorida, y no creo que puedas moverte con soltura, después de haber sido azotada de esa forma y solo tenemos un cuchillo, si nos metemos en problemas no creo que Valamar venga a salvarnos por segunda vez.  Sé que quieres devolverle el favor y toda la ayuda que te ha brindado, pero es mejor que te recuperes para que mañana  a la primera luz del día tengas suficientes energías…

Valamar es más capaz de cuidarse solo, que cualquiera de nosotros; tiene recursos de sobra, y tengo la ligera impresión de que el hecho de que Kaela este en peligro le ha ayudado a agudizar su instinto de supervivencia


Todo aquello fue dicho con el suave rumor de la seda en sus palabras, adornado con el tonillo zumbón que solo una persona que conocía al cazador, podía emplear para referirse a él y sus andares.

En cuanto a Emilio, él era poco más que un vagabundo sin blanca, ni siquiera tenía dinero para comprarse unos pantalones mejores. Como mercenario había ganado oro durante toda su vida como para llenar un galeón, pero con la misma facilidad se lo gastaba, en vino hembras y dados, pero era la primera vez que hablaba con una mujer en serio por lo que le costaba hallar las palabras adecuadas.

Además le prometí a Valamar que te cuidare como a mi vida
—siguió diciendo—Tu belleza me fascinó en cuanto te vi; estoy seguro que es lo sabes pues  he expresado mi admiración hacia tu cuerpo desde que te vi por primera vez. He combatido este sentimiento y he intentado echarlo de mi corazón, pero en el poco tiempo que te he estado cuidando ha nacido un profundo afecto por ti: y no hace más que crecer, sin embargo si insistes en ir a buscar lo ahora me temo que tendré que retenerte, así me gane tu desdén… Di mi palabra y la mantendré, aunque eso me suponga no poder saborear tu pasión nunca…

Lejos del refugio improvisado, en la infernal vegetación de la marisma, los matorrales se agitaban violentamente. Algo muy grande pisaba los arbustos como si fueran hierbajos

El trueno característico de los grandes cataclismos retumbó en los pantanos y se escucho hasta él refugio.

Se oyeron en la lejanía los bramidos de unos búfalos, Bramidos de terror y de angustia. Entre los bramidos alcanzaron a escuchar un chasquido de huesos destrozados Emilio pensó que se trataba de un leon pero. Ni siquiera un león podría producir semejante ruido al matar a un Bufalo.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Lun 31 Oct 2016, 2:45 pm

Bebió del coco pausadamente. Tenía la garganta irritada, probablemente de haber gritado durante las torturas del capitán Satanis, pero estaba muy sedienta. El agua de aquel fruto le sentó muy bien, en cuanto se la acabó, rascó el interior del coco con los dedos para comerse la pulpa, que sabía extraña.

- No está mal. Sabe rico. - Dijo con la boca llena de coco. Irina la habría reprendido por hablar así, con todos los años y el dinero que había invertido en su educación.

- ¿Y qué pasa si el que se ha metido en problemas esta vez ha sido él? - Le preguntó a Emilio mirándolo fijamente. - No estoy diciendo que no sepa cuidarse solo, pero puede que nos necesite.

Estaba un poco empeñada en creerse eso, quizás como disculpa hacia si misma por no haber sido lo bastante fuerte para luchar contra el capitán cuando aún estaba a bordo del Kephisto. Si lo hubiera matado en ese momento se podrían haber ahorrado mucho sufrimiento, especialmente ella.

Y ahora estaban perdidos en una isla de la que no sabían ni donde estaba. Dejó los pedazos de coco en el suelo cuando hubo acabado con ellos y se limpió los labios con el dorso de la mano. Fulminó a Emilio con la mirada en cuanto empezó a hablar nuevamente. Ese hombre tenía un don para molestarla, incluso si no lo pretendía.

- Sí, he notado como me miras. No es nada nuevo para mi. - Le respondió en tono seco. - No voy a decir que no necesite protección en este momento, pero no necesito cuidados. Me repondré yo solita. - En la forma en que pronunciaba sus palabras había algo de orgullo herido. La irritaba ser tratada como algo frágil que necesitaba atención, y por muy buenas que fueran las intenciones de Emilio, o de Valamar al hacerle prometer que cuidaría de ella, no ayudaban a reparar su magullada autoestima.

- Deja de ponerte en ridículo. - Le espetó, claramente estaba desquitándose con el pobre Emilio, aunque no lo mereciera. - ¿Que sientes afecto por mi? No me conoces, no tienes idea de donde estás depositando tu afecto. ¿Sentirías lo mismo si no me comieras con los ojos? Por lo único por lo que puedes sentir afecto es mi cuerpo y este no está en su mejor momento.

Respiró agitada, estaba enfadada, pero no sabía con que. ¿Con Emilio, con ella misma? ¿Con Valamar? ¿Con Irina? ¿Con Malkôra? Gruñó de frustración.

- Si yo... - Se calló de golpe cuando un trueno retumbó en los cielos, llenando el silencio que había en el exterior del refugio. El ruido pasó pero ya no sabía que era exactamente lo que estaba apunto de decir, y se sentía como una cría enfurruñada.

- ¿Has oído eso? - Preguntó, después de oír morir a una bestia a lo lejos. - Quizás tengas razón sobre no salir ¿Pero qué te hace pensar que estamos seguros aquí? No estamos precisamente detrás de una muralla.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Mar 01 Nov 2016, 12:41 am

Las palabras de Nem habían sido duras y golpeadas aunque sin perder el terciopelo de una garganta femenina, como si  su orgullo femenino interior le estuviese gritando desde dentro. Emilio también estaba con la autoestima lastimada, no solo por el  cuasi rechazo, sino porque en principio, toda la culpa, había sido de él sino se hubiera separado del grupo y peleado en solitario, nada de aquello estaría pasando. Su sobre confianza y arrogancia habían sido las causantes de todo.

Sin embargo  el inminente peligro lo hizo olvidarse de eso y ponerse en todo alerta, no sabía contra que se enfrentaban pero sabía que lo que fuese comenzaba a acercarse


Lo he oído y no, no estamos seguros aquí… Cuanto hice este refugio, no contaba con depredadores tan grandes
—dijo Emilio poniéndose de pie.

Los matorrales se agitaron violentamente y se oían unos pasos gigantescos en dirección hacia ellos


Sea lo que sea debe de tener el tamaño de un elefante
—musitó preocupado— El fuego en vez de ahuyentarlo, lo está atrayendo hacia nosotros

Su voz se desvaneció y hubo un silencio lleno de estupefacción.

Saurio dragon:


No vamos a poder con esa cosa y menos con un simple cuchillito, que por cierto se está quedando sin filo. Ven sígueme, deprisa


Detrás, aplastando los arbustos como si fueran hierbajos, se veía un cuerpo monstruoso, con forma de barril y unas patas ridículamente cortas. Una cola larga y afilada, como la de un gigantesco escorpión, se arrastraba por la hojarasca.

La cabeza, muchísimo más grande que la de un cocodrilo, se prolongaba hacia atrás convirtiéndose en un largo cuello lleno de escamas coronado por una cresta de espinas.


¡Sube al risco, rápido!
—exclamó Emilio. Con un chasquido de ramas rotas, el monstruo se abalanzó sobre ellos a través de los arbustos. Emilio y Nemura huyeron rápidamente hacia arriba.

A través de los zarzales había aparecido una cabeza de pesadilla. Unas fauces sonrientes dejaban al descubierto una enorme dentadura amarilla de la que chorreaba babosa espuma rojiza. Por encima de la boca había un hocico arrugado de saurio. Un par de ojos similares a los de una serpiente, pero mucho más grandes, miraban fijamente a la inmóvil pareja que se hallaba sobre la roca. Pero de los enormes belfos no sólo fluía baba, sino también una sangre oscura que caía en gotas al suelo.

Detrás de los fugitivos apareció la enorme cabeza que asomaba entre las ramas, y Nemura y Emilio miraron durante unos instantes aterradores el rostro de pesadilla con los ojos llameantes y las fauces abiertas de par en par. El monstruo se levantó una vez más y apoyó las patas delanteras sobre el risco, con un impacto tal que hizo vibrar la roca.

Luego, los ciclópeos colmillos chasquearon en el aire, y la cabeza se retiró y desapareció de la fronda como si se hubiera hundido en la laguna.

Nemura y Emilio miraron entre las ramas y vieron al monstruo sentado sobre sus patas traseras en la base del risco, mirándolos sin parpadear.

Emilio dio una patada a una calavera de un esqueleto.

Este pobre diablo debió de subir aquí para huir del monstruo o de algo parecido. Seguramente murió de hambre, pues no se ve ningún hueso roto. Ese animal es, sin duda, un Saurio dragón. Si es así, no se marchará de aquí hasta que estemos muertos.

Emilio tenía miedo, había demostrado un valor a toda prueba en muchas de ocasiones: durante fieras batallas, en cubiertas resbaladizas a causa de la sangre, ante ciudades amuralladas y en las arenosas playas. Pero las perspectivas con las que se enfrentaban ahora eran diferentes.

Aunque el monstruo tiene que comer y beber para sobrevivir
—razonó —No necesita ir muy lejos para hacer ambas cosas. De todos modos, está repleto de carne de caballo, aunque, a diferencia de otros reptiles, no parece que necesite dormir después de una comida abundante. De todos modos, no creo que pueda trepar por el risco.

Las ramas que daban al risco eran demasiado delgadas como para soportar el peso de alguno de los dos. Además, de que era evidente que ese monstruo era capaz de arrancar un árbol de raíz…
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Mar 01 Nov 2016, 1:10 am

El suelo casi retumbaba bajo sus pies con cada paso de la criatura que se acercaba. Arbustos quedaron aplastados y árboles se tambalearon como si los hubiera empujado un huracán. El sonido de la madera partiéndose sonó casi como lo había hecho aquel lejano trueno. Skye se levantó de golpe y siguió a Emilio sin rechistar, corriendo pese a sus adoloridas piernas mientras una colosal bestia surgía de entre la maleza, persiguiéndolos. Era como ver a una tortuga gigante que se había apareado con un escorpión y una serpiente. Primero el barco más feo del mundo y luego el reptil más horripilante. ¿A qué dios habría insultado para estar sufriendo tal cadena de acontecimientos?

Emilio le señaló un risco al que trepó con agilidad pese a su estado, quizás la idea de acabar en las fauces de esa cosa era bálsamo suficiente para sus heridas, después de haber sobrevivido a todo aquello, no pensaba ser comida de aquella tortuga deforme.

- ¡Ya estoy subiendo, maldita sea! - Gritó presa de la desesperación, no necesitaba que le metieran más prisas de las que ya daba la amenaza de muerte. Cuando llegó arriba ayudó a Emilio a alcanzarla y se pegó a la pared del risco, justo antes de ver aparecer aquella cabeza de pesadilla, chasqueando sus fauces sanguinolentas. Dioses y demonios, esa mandíbula sería capaz de romper el tronco de un árbol de una dentellada, no quería descubrir lo que podía hacer con la fragilidad del cuerpo humano.
Tenía unos ojos tan... cautivadores, aún así. Como los de una serpiente, y se intuía una inteligencia cruel en ellos.

- No me importa como se llame esa cosa. - Dijo, tirando un hueso a la criatura. - ¿Dices que no piensa moverse de aquí hasta que nos muramos? ¿Qué clase de bestia mal nacida hace eso?

Se la notaba enfadada, a punto de estallar. Cuando no estaba respirando agitadamente, gruñía y se removía incómoda en aquel espacio elevado.

- Ah, no puede trepar el risco... Esa es una noticia genial. Solo vamos a morirnos de sed o aburrimiento. - Murmuró gruñona y le arrojó una piedra a la criatura, que ni se inmutó para esa cosa sería como sentir una mosca posándose en su dura piel.

- Tenemos que hacer algo. Dame el cuchillo. - Le dijo y esperó a que Emilio se lo entregara. Se acercó al borde del risco y tomó una de las manos de Emilio para apoyarla en sus caderas. - No te hagas ilusiones, necesito que me sujetes, no tengo ganas de caerme. Si ves que se lanza a por mi, tira hacia dentro ¿De acuerdo?

Se puso de puntillas en el borde y se estiró para alcanzar una rama, uno de sus pies resbaló en el borde pero pudo mantener el equilibrio y tomar una rama gruesa y tirar de ella con fuerza haciendo que se inclinara un poco hacia ellos. Empezó a golpearla con el cuchillo para arrancarla, manteniendo constantemente vigilancia sobre el saurio. Consiguió la rama.

Ahora tenía un palo, genial, ya podía enfrentarse al monstruo y morir... No, no. Miró en todas direcciones y luego a Emilio.

- Tengo una idea pero, mmm... necesitamos algo que pueda ser venenoso. Venenoso de verdad. ¿De dónde sacaremos algo así? ¿Viste alguna planta venenosa cuando saliste a explorar, o por casualidad tienes un veneno oculto en los bolsillos que habías estado guardando para una ocasión especial? Porque esa sería una gran noticia. - Su voz sonó divertida en cierto modo, se burlaba de ellos mismos y de la situación en la que estaban.

Desde aquel risco al menos, podía observar el terreno, en busca de algo que les sirviera de ayuda.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Mar 01 Nov 2016, 3:23 am

Cuando Nemura arrojo el hueso, el monstruo, se levantó con una velocidad aterradora sobre sus patas traseras y alargó el cuerpo y el cuello en un furioso esfuerzo por alcanzar a la vociferante mujer que turbaba el silencio de su territorio.

Así es la estremecedora paciencia que caracteriza a los reptiles.
— Dijo entregándole el cuchillo y luego  sujetándola firme de las caderas, —no creo que nos muramos de aburrimiento… Yo no, por lo menos

La alzo un poco para que consiguiera la rama. Desde luego eso no sería suficiente. El monstruo que todavía se saboreaba el femúr que Nemura le había dado, seguía sentado abajo, observando. La piedra le dio entre los ojos, pero el lagarto ni se inmuto.

Cuando le pregunto sobre el veneno con su humor característico  de siempre, Emilio se quedo pensando

No, no tengo ningún veneno pero ya se lo que estas pensando
— Los inquietos ojos del Ladrón miraron en la lejanía pero luego descubrieron algunas manchas de color entre los árboles. La respuesta estaba más cerca de lo que imaginaba. Se trataba de unos frutos; eran unas esferas rojas de gran tamaño que colgaban de las ramas de un árbol cuyas hojas tenían una forma peculiar e intenso color verde.

Hum. Esos frutos son los que llaman Manzanas de Derketa. Derketa es la Reina de los Muertos. Es un fruto sumamente toxico. Súbete a mis hombros y consígueme todas las ramas que puedas… Usaremos tu idea…

Una vez que la pelirroja estaba encima de él.  Se acercó al borde con mucho cuidado para que Nemura pudiera hacerse con todas las Ramas que estuviesen a su alcance.

El movimiento de las hojas inquietó al saurio dragón, que agitó su poderosa cola, abatiendo algunos arbolillos como si fueran endebles juncos.

¿Es mal momento para decirte que me encanta la suavidad de tus muslos?


Una vez que las obtuvieron  empezó a afilar el cuchillo con un par de piedras pequeñas que estaban a su vera, pasando suavemente en ocasiones el dedo para comprobar el filo hasta que se cortó nada más acercarlo.

Ouh — Dejó escapar chupándose rápidamente el dedo.

Emilio comenzó a jalar unos tallos de enredaderas… y junto todas las ramas y los amarro con las enredaderas. Luego les hizo una punta con el cuchillo. Cuando terminó, disponía de una lanza bastante. A continuación, atravesó con el pico de la lanza una de las Manzanas de Derketa, procurando alejarse para evitar las gotas de color púrpura que caían del fruto.

Luego retiró el arma y le enseñó a Nemura la punta, que estaba empapada en un líquido de color carmesí.

Yo tengo muy mala puntería, y tú no puedes soportar mi peso, así que te tocara provocar a la bestia mientras yo te tengo sujeta. Cuando abra las fauces lánzala directo a la boca


Suerte
— Llevaba la lanza cuidadosamente alejada del cuerpo y se la dio al revés a Nemura para que no tocara  la punta envenenada.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Mar 01 Nov 2016, 4:30 am

- Conozco los nombres de los dioses. - Dijo, aunque sin ánimo de pelea en su voz. Se subió ágilmente a hombros de Emilio y acomodó los muslos para no caerse, sujetándose con las piernas, se estiró hasta llegar a las ramas y las partió con cuidado, no quería tocar aquellos frutos mortales. La mejor forma de no acabar envenenada era no tocar un veneno.
El sonido que realizó el saurio al destrozar con la cola los pequeños árboles la hizo removerse inquieta y a poco estuvo de perder el equilibrio.

- Concéntrate en que no nos caigamos y no en mis muslos. - Gruñó. Consiguió tantas ramas de aquellas como pudo antes de pasarselas a Emilio y bajar de sus hombros. Respiró aliviada, habían conseguido una parte, la más fácil, pero ya era algo.

- Me alegro de que sepas de plantas. - Era lo más parecido a un cumplido que le había hecho a Emilio hasta entonces, y no iba a concederle más. Pero tenía que reconocer que aún con todo, él había mantenido el temple y demostrado ser útil, y valiente.

Tenían una lanza envenenada, no estaba mal, aunque abatir a esa criatura no sería tan sencillo, estaba segura.

- Así que me toca pescar a mi al pequeño lagarto. - Se quejó. - Está bien pero esta noche cocinas tu. - Añadió luego, sarcástica. Se tomó un tiempo para sujetar la lanza y acostumbrarse a su peso y su longitud. No era como usar una espada, a lo que estaba acostumbrada, y sus brazos estaban cansados, había colgado de ellos durante horas, maldita sea.
Aún así no podía fallar, o sería comida para tortugas.

- Sujétame bien ¿De acuerdo? - Le pidió, mientras se acercaba al borde. Miró hacia abajo, la caída no era gran cosa, aunque caer no era lo que temía, era lo que estaba esperando a que cayera. - Muy bien, vamos allá.

Tomó aire y empezó a gritar. Tenía la voz más aguda cuando gritaba, aunque su garganta herida le daba un tono ronco que la hacía sonar sensual. - ¡Lagartija, quieres darme un bocado, ven aquí! - Pateó algunas piedras para llamar la atención del saurio que había acabado por aburrirse de aquel hueso, y se inclinó hacia delante, ofreciéndole su carne.
La criatura ya había demostrado ser rápida para lo grande que era, y Skye se sorprendió de la velocidad a la que se levantó, poniéndose sobre dos patas y apoyando las otras dos sobre el risco. Aquello la hizo estar de nuevo a punto de caer, cuando la criatura abrió sus fauces lanzándose a morderla.

- ¡Maldición! - Gritó ella, no tenía tiempo para lanzar, la había sorprendido y sintió que no sería capaz. En lugar de eso empujó con las piernas saltando, aún con el peso de Emilio, hacia un costado. Los arrastraría a ambos irremediablemente a la caída entre los árboles. Mientras la gravedad la empujaba hacia el suelo, estiró todo el cuerpo y los brazos, y clavó la lanza en la boca de la criatura, que partió la madera al morder, tragándose la manzana de Derketa.

Los árboles sirvieron para amortiguar la caída, y también para llenarle la piel de arañazos. Aún así el suelo no se había ablandado en el tiempo en que se había separado de él y cuando la recibió, lo hizo con dureza.
Se levantó enseguida pese a estar aturdida y tiró de Emilio.

- ¡Corre! - Gritó. No sabía cuanto tardaría el veneno en hacer efecto, ni si mataría a una criatura tan grande como aquella, lo que si sabía es que no quería estar junto a esa bestia, tanto si vivía como si caía abatida.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Mar 01 Nov 2016, 4:59 am

Las mandíbulas chasquearon convulsivamente, cortando en dos la improvisada lanza como si nada... pronto la bestia empezó a aullar. Sacudía la cabeza de un lado a otro, se golpeaba con las garras y abría la boca de par en par. Luego echó la cabeza hacia atrás, expulsando torrentes de sangre por la boca, y miró hacia el risco con una furia intensa.

Mientras tanto Emilio se levantaba con ayuda de la pelirroja, siguiendo ambos empezaron a correr como alma que llevaba el diablo


Se está intoxicando empieza a hacer efecto
—dijo Emilio entre jadeos — Se quedará ciego dentro de un momento...

Cruzaron la franja boscosa del peñasco y descendieron cuando escucharon chasquidos y crujidos a sus espaldas.


Sigue corriendo desgajará cualquier árbol al que nos subamos.


Pronto los árboles comenzaron a escasear. Detrás, el bosque era un mar impenetrable de sombras, donde aún seguían escuchándose los amenazantes crujidos. El dragón, evidentemente, erraba ciego por el bosque, buscándolos  con el olfato…

Los ruidos se transformaron en un crujido cuando el dragón se dirigió como un huracán en línea recta hacia el lugar de donde llegaba el olor de los odiados enemigos que le habían infligido la dolorosa herida.


¡Corramos más deprisa!
—gritó Emilio con los ojos centelleantes como los de un lobo acorralado—. ¡Es lo único que podemos hacer! !

El monstruo irrumpía entre los matorrales y salía a terreno abierto.

Desesperado Emilio levantó a Skye del suelo cuando le rodeó la cintura. Los pies de Skye apenas tocaron la hierba cuando fue llevada en una carrera mucho más veloz de lo que su cuerpo adolorido hubiera podido alcanzar.

Si lograban evitar al monstruo durante algún tiempo más, tal vez variase la dirección del viento... Pero éste se mantuvo constante, y una rápida mirada por encima del hombro le permitió a Emilio ver que el terrible animal se acercaba a ellos como una galera de guerra impulsada por un huracán.

En ese momento Emilio trastabilló y cayó con Skye  colina abajo y ambos cayeron rodando varios metros y quedando los dos a los pies de un árbol.

Ante el asombro de Skye y Emilio, el saurio, pasó velozmente al lado de ambos sin prestarles la menor atención. Era evidente que aunque los había seguido con la ayuda de su olfato, ahora los olvidaba debido al sufrimiento de su terrible agonía.

Durante su carrera, el saurio se precipitó contra el tronco de un enorme árbol que había en su camino. El impacto desgajó el árbol de raíz; sin duda, el cráneo del reptil se había hundido como consecuencia del tremendo golpe.

El árbol y el animal cayeron juntos, Skye y Emilio vieron estremecidos que, las ramas y las hojas eran sacudidas por las convulsiones del monstruo al que cubrían, y luego se quedaban inmóviles…


Eso estuvo MUY cerca…

Vamos. Regresemos al refugio, dudo mucho que nos encontremos con otro de esos
—murmuró Emilio tras unos minutos, tomando a Nemura de la mano para ayudar a levantarla. Aunque después no pudo evitar cogerla de la cintura y plantarle un sonoro beso en la cara

Emlio no se había dado cuenta, por estar de espaldas y por andar baboseando con la figura de Nemura, pero detrás de él, había algo realmente insólito. En la lejanía, en el otro extremo de la isla, en la elevada cima de una montaña se veía un castillo al final de una serpenteante cuesta.

Castillo:
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Mar 01 Nov 2016, 5:17 am

Su respiración se volvió un pesado jadeo muy pronto, lo que la alertó. En ocasiones normales no habría tenido problemas para correr, mucho menos con una criatura de ese calibre persiguiéndola, pero en ese momento sabía que aguantaría unos minutos más, como mucho.

- Si se queda ciego no nos... - Más quisiera ella, aunque no los viera y estuviera vomitando sangre, esa bestia no tenía intención de irse al otro barrio sin llevárselos por delante, literalmente, por la forma en que corría tras ellos. Mientras Skye y Emilio tenían que esquivar los arboles en la oscuridad y saltar por encima de las raíces intentando no partirse una pierna, el saurio lo rompía todo a su paso impunemente. Se habría quejado de que aquello era hacer trampas, si no lo hubieran envenenado mortalmente.

No podía correr más deprisa por mucho que Emilio gritara que lo hiciera, le ardían las piernas, le dolían los muchos azotes recibidos no hacía tanto tiempo, y sentía que el aire la quemaba por dentro al entrar en sus pulmones. No se quejó cuando él la tomó en brazos para correr, en lugar de eso le rodeó los hombros con los brazos y se acurrucó lo mejor que pudo para que su cabeza y sus piernas no chocaran con ningún árbol o arbusto. - ¡Ve más rápido, nos aplastará!

Acabó la frase con un grito cuando sintió que se precipitaba al vacío y luego rodaba colina abajo. Más golpes y moretones, perfecto, era todo lo que necesitaba en ese momento.
Vio, sobrecogida, como el gigantesco reptil pasaba corriendo como una fuerza de la naturaleza y iba a parar contra el tronco macizo de un árbol. No creyó que fuera a tumbarlo, pero lo hizo, lo arrancó del suelo quebrando las raíces y aplastando todo lo que hubiera debajo.
Y luego murió.

- Lo hicimos... ¡Lo hicimos! Hemos matado a esa cosa dragón. - Exclamó eufórica, y dejó que Emilio la ayudara a levantarse. Cuando le besó la cara, no lo apartó, ni dijo nada. De hecho se había quedado pasmada. Quizás el pensara que era por la situación o el beso, nada más lejos de la realidad.
Ante sus ojos se alzaba como un espejismo un castillo enorme, coronando una colina montañosa como si un dedo de piedra surgiera de la misma tierra. Un abismo era salvable únicamente por un puente de piedra contra el que aullaba el viento.

- No volvemos al refugio. - Dijo. - Mira... ¡Mira! - Exclamó de nuevo emocionada, señalando al castillo hasta que Emilio se dio la vuelta.

- Vamos, no hay tiempo que perder. Quien viva ahí podrá decirnos donde estamos y como salir de aquí. Y lo que es más importante, yo necesito un baño y una cama. - Dio algunos pasos y luego se detuvo, se volvió y miró hacia atrás. - No te preocupes por Valamar, lo único que tiene que hacer para encontrarnos es seguir el rastro que ha dejado el monstruo.
Contempló los árboles destrozados, los arbustos aplastados y el suelo removido que habían dejado atrás.

- No será difícil. - Más animada que antes, empujó con la cadera a Emilio y aunque estaba muy cansada, empezó a caminar en dirección al castillo. - Por fin la suerte nos sonríe.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Mar 01 Nov 2016, 7:10 am

Ya estaba Emilio relamiéndose los labios para darle un segundo beso cuando le dijo que mirara.

Al girarse, Emilio abrió los ojos como platos. Literalmente, aquel castillo les estaba gritando que fueran hacia a él.

¿Tú quieres ir a ese lugar? Pero, pero…

Realmente no había pero que valiera, Si Valamar estaba en algún lado seguramente estaba ahí. Aparte que a lo mejor tendrían una cama, un lugar donde bañarse y comida caliente como ella decía. Nemura estabadecidida a ir y decía que hicieran un rastro, por si acaso Valamar estaba en otro lado. Acepto la idea, como ella misma decía no sería nada difícil después de toda la hecatombe armada por Dragón Saurio …

Aunque lo que más le preocupaba a Emilio era ¿pero que hacia un castillo en medio de una isla desierta?

Espera un momento preciosa… Está bien vamos pero primero acompáñame, hay un barco encallado en ruinas cerca del refugio. Quizás encontremos un arma o algo por el estilo, no nos conviene ir desarmados a ninguna parte.


No hallaron mucho en el barco encallado, si había un camarote a modo de arsenal pero toda las armas estaban roídas por la humedad y la salinidad del ambiente. El ladron había encontrado un sable, cuya hoja tenía doble filo, le llamaba la atención; tales hojas no eran comunes en esos parajes. La empuñadura es algo pesada para su mano, y además el estaba mas habituado al el estoque. Aquella era una arma para un bárbaro no para un pirata y estaba un poco oxidada, pero era mejor que nada. Esperaba que Nemura tuviese mejor suerte.

¿Tuviste suerte? —pregunto Emilio, probando el equilibrio de la espada

Tiempo después, se dirigieron hacia el castillo. Dejado marcas y cosas que pudiese ver Valamar.  A lo largo del camino había muchas cruces, y lapidas y a medida que ascendían hacia el desfiladero, se destacaban contra el fondo de la tardía nieve los oscuros abetos.

Syke no te separes mucho…
—susurró Emilio

Mucho-mucho-mucho-mucho-mucho
—susurró la montaña mientras atravesaban el puente de piedra hacia el castillo Abandonado.

El Ascenso fue muy largo hasta que por fin llegaron hasta la puerta negra, en realidad no era negra, sino más bien gris y tenía un rostro viejo y blanquecino, arrugado y encogido.

La boca estaba cerrada, al igual que los ojos. Las mejillas estaban demacradas; la frente, marchita, y la barbilla, temblorosa.

Si un hombre pudiera vivir mil años y no morir nunca, pero seguir envejeciendo, tendría una cara como ésta.- pensó Emilio

La puerta abrió los ojos  blancos y ciegos

¿Quiénes sois?
—preguntó la puerta.

Quiénes-quiénes-quiénes-quiénes-quiénes
—susurró el pozo.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Mar 01 Nov 2016, 10:26 pm

- ¿Pero qué? ¿Es que prefieres dormir sobre hojas debajo de un par de palos? - Dijo en un tono que no dejaba lugar a que le contestara. Había tomado una decisión e iría a ese castillo, con él o sin él.
Emilio quería que fueran a los restos de una embarcación que había descubierto, con la intención de armarse. Ella le miró con cara de pocos amigos ¿no había caminado ya suficiente ese día? Pero con un suspiro aceptó aquel razonamiento y le siguió en el camino de vuelta hacia las cercanías del refugio.

Caminaba arrastrando los pies cada tanto, pero por orgullo, mantenía la cabeza alzada y los andares seductores de siempre. Cuando llegaron al naufragio lo último que le apetecía era buscar entre tablones y restos algún arma. Las que no se habían corrompido por el óxido, no eran la clase de arma que ella llevaría.
Tuvo la suerte de encontrar algo que más parecía un cortaplumas que una daga, debajo de un escritorio destrozado. Era un arma pequeña, pero no estaba oxidada. Se conformaba.

- Estaré bien con esto.

Volvieron sobre sus pasos hasta el acantilado sobre el que se alzaba el castillo. Había dejado de arrastrar los pies pero en todo el trayecto no dijo ni una palabra. Miró a Emilio de reojo cuando el viento arrastró sus palabras creando un eco. - ¿A dónde voy a ir? - Contestó de mal humor.

Ascender por el lateral serpenteante de la montaña no fue muy de su agrado, pero no se quejó. Llegó arriba jadeando, luchando por conservar el aliento, miró de reojo a Emilio y luego a la puerta que se alzaba delante de ellos, cerrándoles el paso.

La cara grabada en la piedra la sobrecogió. Los detalles eran llamativamente correctos, y la ajada expresión de aquella cabeza anciana la hacía sentirse observada. Más aún cuando sus ojos se abrieron, a pesar de ser lechosos, como los de un ciego, no tuvo muchas dudas sobre que podía verla.
Aquello solo podía ser cosa de magia.

- Soy Skye Nemura. - Dijo en voz alta a la puerta de piedra, pronunciando su nombre completo. Aunque ese había sido un nombre que se había dado ella misma a medias, junto con Irina, que le había dado el apellido. - También soy Cereza. - Dijo, cansada. Por alguna razón sintió que no quería mentir a una puerta como esa.

- Por favor, déjame entrar.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Miér 02 Nov 2016, 12:32 am

Ante las palabras decididas de la pelirroja y tras su petición la puerta no pudo negarse.

Pueden pasar, un amigo de ustedes los está esperando en este castillo. Sin embargo debo hacerles una advertencia. Solo quedan siete días, antes de que este castillo y todos sus habitantes regresen a su eterno exilio y vuelvan a vagar entre las dimensiones.

Si en siete días permanecen aquí ustedes sufrirán el mismo destino y viajaran a través del tiempo y del espacio, y pasaran otros trescientos años antes de que vuelvan a regresar a este mundo… En este castillo encontraran habitantes llenos de sabiduría y otros con mezquinos sueños de venganza, dentro encontraran muchas bendiciones y regalos, pero también enemigos y enigmas. Su primera prueba será discernir si enfrentar a las sirenas o resolver el misterio del centauro.


Emilio no había entendido bien las palabras de aquella puerta, pero no le sonaba nada bien aquello. Si no fuese porque la puerta les había confirmado que ahí estaba su amigo, ni loco hubiese querido entrar.

Ciertamente los enigmas y acertijos no eran su fuerte  precisamente. Si había algo que odiaba más que la magia eran los acertijos. Si acaso era cierto y aquella puerta no estaba chiflada ahora todo estaría ahora en manos de Nem.

Los labios se abrieron, se abrieron y se abrieron hasta que sólo quedó una enorme boca rodeada de un anillo de arrugas.

En el interior. Un maltrecho puente levadizo de una veinte yardas, era la única vía de acceso hacia el interior del castillo. Las cadenas, llenas de plantas desaparecían en las aberturas de la parte alta. Un enorme centauro de unos cuatro metros custodiaba la entrada aparentemente y, avisado por los graznidos de los cuervos, advirtió la presencia de aquellos temerarios héroes.

Musculados eran sus brazos y pesadas eran sus coces. No hizo nada simplemente se quedó observándolos con una especie de desdén fatigado y envejecido, esperando a que los intrusos se atreviesen a cruzar el puente mientras algunos de los cuervos iban a atacarlos, utilizando su vuelo rasante para herirlos.

Por otro lado, en el estanque totalmente recubierto de algas, habitaban tres seres que alguna vez fueron tres muchachas cándidas y hermosas y ahora yacían en una perversión de leyenda, eran sirenas pero un burdo reflejo de sus compañeras libres del mar. De una naturaleza muy distinta y un destino mucho más amargo.

Se alboroto el agua y las algas se estremecieron como nata en un jarro. Tras algunos temblores, tres bultos verdosos se asomaron a la superficie y, como si se tratase de una mortaja, las algas fueron mantilla para los semblantes de las tres jóvenes que, desnudas, asomaron sus cabezas fuera del agua.

Viudas afligidas parecían bajo aquel grotesco velo y, mientras se retiraban lentamente aquel lienzo, los agudos dientes enmarcados en sonrisas traviesas y los ojos curiosos y burlones esperaban a los intrusos.

¿Y Bien? — pregunto Emilio a la ojizaul, sin saber bien que opción tomar. Por un lado le tenía miedo a las sirenas, en primera porque la pelirroja con ese abre cartas no iba a ser mucho y en segunda, porque había escuchado los relatos de las sirenas que allende los mares, seres capaces de embaucar a cualquier hombre, cuanto más a un hombre como Emilio que sucumbía fácilmente ante los encantos enemigos; pero por el otro lado, el centauro lucia bastante impotente y él no se sentía capaz de resolver ningún misterio, esa era la clase de cosas que hacia Valamar y que él solo se limitaba a observar callado. Las dos opciones eran malas, prefería que fuese Nemura quien decidiera.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Miér 02 Nov 2016, 12:52 am

No entendió la mitad de lo que la puerta decía, excepto el concepto de trampa, que si le quedó muy claro. Si no salían de allí en siete días... ¿Pasarían trescientos años en ese castillo? Esas serían unas vacaciones muy largas. Lo que le sorprendió fue que Valamar estuviera ahí dentro, habría esperado que volviera a buscarles antes de entrar.

- Resolveremos lo que sea que tengamos que resolver... Si con eso podemos encontrar descanso. - Dijo observando castillo. Le daba igual el tiempo, las sirenas o los centauros, todo lo que ansiaba era estar limpia y dormir.

Contempló los labios de la puerta abrirse, como si fueran unas fauces preparadas para tragárselos. Observó el puente levadizo y al final, una criatura enorme y musculosa, con la mitad del cuerpo de un hombre y la otra mitad de un caballo. Parpadeando por la sorpresa, lo observó durante unos largos segundos en silencios, antes de percibir la presencia del estanque, y las figuras femeninas que lo habitaban. Tenían cierta belleza salvaje y depredadora, se dijo a si mismas, y le parecían más peligrosas que el enorme centauro.
De haberse sentido mejor, habría elegido a las sirenas, sin dudarlo. En primer lugar porque estaba bastante segura de que no sucumbiría a sus encantos con facilidad, y en segundo lugar, porque anhelaba la compañía femenina.
Claro que toda la compañía que parecían ofrecer esas sirenas era una letal y poco agradecida. Y estaba Emilio, que seguramente metería su polla en el estanque sin cuestionárselo.
Hombres.

- Por aquí. - Dijo, avanzando al camino del centauro, en dirección al puente. Observó a los cuervos e intentó mantenerse fuera de su alcance, mientras se dirigía al imponente ser. - ¿Cuál es el misterio que hay que resolver? ¿Y si lo resolvemos, nos permitirás pasar a salvo?

Se apoyó una mano en la cintura. Parecía que obtener su ansiado baño y una cama cómoda no iba a ser tan fácil como había creído la primera vez. - Estoy preparada para superar tu prueba.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Miér 02 Nov 2016, 1:27 am

Emilio siguió a Skype Que finalmente se decantó por el centauro el cual  se apresuró a enarbolar su maza y a embrazar su escudo. Esperando en esta posición a que los intrusos llegasen hasta a él.

¿Así que estas preparada…? Bueno ¡Pero que pareja más rara!  Primero díganme sus nombres  y porque desean atravesar esta puerta ?*

Espero las respuestas y después de quedarse pensativo durante unos segundos Volvió a enarbolar su pesada maza y les advirtió:

Les advierto que nadie ha podido contestar correctamente en todos estos siglos, ustedes son dos, así que dos son dos las oportunidades que tendrán para responderme…

Guardo silencio esperando que los intrusos asimilaran lo que habían escuchado y luego soltó la pregunta:

¿Cómo me las arreglo para comer hierba y alimentar mi cuerpo de caballo si mi rostro es humano y mis dientes no son aptos para masticarla?

Calló y esbozo una sonrisa, a sabiendas que no podrían contestar la pregunta, lo más segur oes que quisieran pelear por lo  que se encabrito y luego adopto la postura de combate característica de los centauros.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Miér 02 Nov 2016, 2:00 am

Observó con detenimiento la maza del centauro y el escudo que sujetaba. Por un momento estuvo a punto de preguntar si podían volver atrás e irse con las sirenas. ¿Por qué todas las criaturas que se encontraban por el camino querían matarlos, mutilarlos o comérselos?
De nuevo tenían que presentarse. Todo aquello estaba rodeado de un aura muy dramática y formal, sin duda aquel lugar estaba atrapado en el pasado. Skye rompió a reír al recordar a los guardias de Lesbia haciendo guardia delante de las puertas de la ciudad. Normalmente lo único que hacían cuando pasaba por allí era seguirla con la mirada, ya fuera en su escote o en sus pantalones.

- Soy Skye Nemura, y quiero entrar para refugiarme y adivinar como abandonar esta isla. Claro que, si tienes una cama y las respuestas, podemos dejarlo en un empate. - Su voz tenía un matiz irónico y de risa, pese a la situación, y a lo pequeña que se veía parada delante de aquel centauro.

- Veo que estás muy orgulloso de que nadie haya contestado correctamente. ¿Te pagan extra por cada vez que alguien falla o es porque te gusta fastidiar? - Contestó con las manos en la cintura y una mirada de pocos amigos. Aguardó a que el centauro dijera el acertijo.

Una vez escuchó la pregunta alzó una ceja. ¿Y cómo se suponía que iba a saber nadie como demonios se alimentaba un centauro si no se era centauro? ¿Es que había algún centauro al que preguntarselo? No había visto ninguno, y seguro que si lo hubiera hecho lo último que le habría dicho era “Hola ¿cómo haces para tragarte la maldita hierba?” ¡¿Qué hierba?!, si estaban en una montaña de piedra en la que apenas parecía crecer nada, en un castillo interdimensional con una puerta parlante.
La mirada que le dedicó al centauro dejaba muy a las claras lo que opinaba de él y de sus arcetijos.

- He tenido un día muy malo, seguido de una noche aún peor. Me han golpeado, violado, intentado comer, perseguido y huelo a sal marina. ¡Y a mi que me importa como te comes tu maldita hierba! ¡Cocínala, tritúrala, hazte una maldita sopa si quieres! - Estalló finalmente, gritando al centauro y gesticulando con las manos, airada. - ¡Todo lo que quiero es un maldito baño, es eso tanto pedir!

No es que estuviera al borde de un ataque de histeria, es que ya lo estaba teniendo.

- ¿Crees que estar aquí plantado todo músculo y mazas gigantes te da derecho a tratar así a pobres viajeros desesperados? ¿Es que no tienes sentimientos?
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Miér 02 Nov 2016, 6:14 am

A pesar de lo inteligente que había demostrado ser la pelirroja, parecía que los enigmas no eran lo suyo, así lo corroboro el centauro al escuchar su respuesta que no pudo más que soltarse a reír a carcajada limpia, cuando ella en vez de intentar resolver el acertijo, comenzó a increparlo en una ataque de histeria y a exigirle respuestas…

Emilio supo que tenía que intervenir, antes de que la pelirroja siguiese hablando y en centauro se decidiera a eliminarlos a ambos. Se puso entre los dos y le toco los labios con un dedo indicie al tiempo que con la otra mano hacia lo mismo con los suyos, en señal de que guardase silencio.

Luego giro la cabeza para mirar de reojo al centauro y medito en el acertijo, no podía fallar, ya que  solo les quedaba una oportunidad. Si lo que había dicho la puerta era cierto y aquel castillo solo aparecía cada determinado tiempo para luego desaparecer y vagar en otros mundos, era obvio que no necesitaban alimentos.

No creo que seas un ser real, sin voluntad ni vida propia, por lo tanto, tu cuerpo de caballo no necesita comer, al igual que tu cuerpo de medio hombre…


Callo y esperó haber dado con una solución satisfactoria del acertijo, sino tendrían que hacerle frente.

El centauro que hasta hace unos segundos tenía la posición de batalla, al oír las respuestas, bajo sus armas…

No solo has acertado, sino que me has dado respuestas que ni siquiera yo mismo hubiese imaginado, adelante…


Se escucharon unos pesados pasos por detrás del gran portón, y luego el ruido de cadenas que golpeaban y el chirrido de pesados cerrojos que se corrían, una llave giro haciendo el conocido ruido producido por el largo desuso y la inmensa puerta se comenzaba a abrir hacia adentro...

El centauro se hizo a un lado y se puso de costado para que los intrusos pasaran.

Un melancólico abandono poblaba todas las dependencias de aquel lugar y resultaba extraño contemplar la capa de polvo y telarañas que había por doquier.

Todo el interior del castillo se encontraba sumido en un silencio sepulcral. La madera vieja y roída rechinaba con cada paso que daban.

Llegaron a un cuarto lleno de mesas y espejos y, en el centro de la habitación, el cuerpo petrificado de una mujer flotaba justo por encima de una sólida mesa. Los pies de  la estatua  estaban a un palmo de distancia de la mesa, y  permanecía suspendida en el aire, totalmente inmóvil.

Imagen orientativa

Spoiler:


Las facciones exquisitas de la estatua viviente  parecían petrificadas. Sus ojos negros miraban a lo lejos, como si observaran un mundo que sólo ella podía ver.

Tenía una mano alzada hacia fuera, y los dedos de la otra mano, al costado, estaban extendidos. Sus pies no estaban a la misma altura, sino que estaban suspendidos como si se hallase en pleno salto. Su melena estaba levemente alzada, como si en mitad de aquel salto los cabellos se hubiesen elevado, justo antes de que volvieran a bajar... y en aquel preciso instante la hubiesen convertida en piedra.

En la mesa había una placa

“Yo soy Antaris la pirata, azote de los mares.

No hubo desafío que mi inteligencia no resolviera,

Ni enemigo que mi agilidad no venciera.

Recordad mi nombre y respetad mi memoria

Detenida en los albores del tiempo estoy

Y para romper el encantamiento debes susurrar lo que soy”

Emilio no sabia leer muy bien, entendía algunas palabras pero no todas, así que le pregunto a la pelirroja


¿Sabes bien que dice aquí?
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Miér 02 Nov 2016, 1:31 pm

De no ser por Emilio que la detuvo, habría intentado apuñalar al centauro en cuanto empezó a reirse de ella. No es que consiguiera calmarla el gesto de Emilio, pero aceptó callarse refunfuñando por darle una oportunidad de responder. Ella no quería tener nada que ver con el centauro.

Pasó sacándole la lengua al Centauro cuando les dejó el paso libre. Aunque luego se dio prisa a entrar por el portón que se había abierto, haciendo chirriar las cadenas. - Bien hecho. - Le dijo a Emilio, aunque sin que su tono sonara menos malhumorado que hacía un rato.

Se sintió un poco desilusionada al comprobar el estado del interior del castillo. El polvo había ganado terreno y era dueño y señor de repisas y suelos. Las telarañas habían reclamado la posesión de las esquinas y vigas de madera. Aún con todo, seguía siendo un castillo.

- Bueno, no es el palacio de Lesbia, pero a caballo regalado... - Dijo en voz alta, mirando hacia atrás, por si el Centauro llegaba a escucharla, regalarle una sonrisa socarrona.
Caminaron sobre la crujiente madera, ella en busca de un lugar de descanso. No sabía que desearía Emilio de aquello, aunque seguramente, pensaría en encontrar a su amigo. La verdad era que también tenía ganas de reunirse con Valamar para planear como salir de allí, aunque no estaría en la lista de sus prioridades hasta que se encontrara mejor.

Llenaron a una habitación llena de espejos en la que pudo finalmente comprobar el aspecto que tenía. Iba despeinada y estaba sucia y golpeada, aún así mantenía una expresión de hosco orgullo que hacía que no pareciera derrotada del todo.

Sus ojos fueron a parar a una figura femenina que se mantenía elevada en el aire, totalmente quieta. Era una mujer preciosa, aunque lo que más llamaba la atención de ella era su estado, atrapada en la inmovilidad. Pasó una mano ante sus ojos, y no detectó ningún cambio.

Miró a Emilio que atrajo su atención hacia la placa, que leyó en voz alta para él. -“Yo soy Antaris la pirata, azote de los mares. No hubo desafío que mi inteligencia no resolviera, ni enemigo que mi agilidad no venciera. Recordad mi nombre y respetad mi memoria. Detenida en los albores del tiempo estoy. Y para romper el encantamiento debes susurrar lo que soy” -

Sonrió y se acercó al oído de la mujer, poniéndose de puntillas para susurrarle al oído.

- Eres una mujer hermosa. - Susurró. - Para ser pirata.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Jue 03 Nov 2016, 12:55 am

¿Así que una pirata? Debe ser la dueña o una tripulante más del barco encallado que está cerca de refugio ¿Y me estás diciendo que para romper el encantamiento hay que decirle lo que es? Vale yo quiero probar

Emilio se subió a la mesa y se colocó del otro lado de donde estaba Nemura para susurrarle en la otra oreja.

Ya Nemura le había dicho pirata y hermosa, así que Emilio probó con los adjetivos distintos que su pauperrimo lexico le permitio.

Corsaria, filibustera, castaña… eres… Eres una estatua… ¿zurda? ¿Bisexual? ¿Ambidiestra? ¿Mujer? ¿Traidora? ¿Cuenta chiles? ¿Avara? ¿Lesbiana? ¿Tramposa? ¿Mentirosa? ¿Bondadosa? ¿Marinera? ¿Lengua larga? ¿Guarra?


Quizás uno o varios de los adjetivos fueron correcto pues el encantamiento se detuvo y la mujer cayo de bruces al suelo.

Sus ojos se abrieron lentamente pero no había señales de inteligencia en ellos; su mirada era vidriosa y vacía.

¿En qué año estamos?
— Pregunto la joven pirata al aire de repente con la voz retorcida y confusa…

Ustedes me han despertado de mí sueño
—Espeto tras unos minutos  a ambos  con voz armoniosa. Paseando la mirada de uno a otro

La mujer pirata se levantó y  se pasó la mano por la frente y sacudió la cabeza, como para librar su cerebro de telaraña

Todavía lo veo todo confuso. Tras un vacío de siglos, no se puede esperar que la mente comience a funcionar de inmediato con claridad. Pero ya comienzo a recordar. Tengo que agradecerles,  gracias a ustedes he despertado de un sueño más profundo que la muerte, y lleno de pesadillas más terribles que el mismo Infierno…

Los ojos negros de la pirata  les acariciaron sensualmente el rostro a ambos, más de lo que hubieran podido unas manos, se entretuvieron en los pechos de Nemura y en los fornidos brazos de Emilio. Hizo gesto de husmear con la nariz.

Rescatada por un par de hermosos ángeles, aunque creo que ambos necesitan un baño —Dijo humedeciéndose delicadamente los labios, aunque la sonrisa se le borro de inmediato al recordar cómo había sido capturada y como la habían forzado a mirar como pasaban por la espada a cada uno de sus hombres para luego abandonarla en aquella isla.

Esa panda de animales eran mi tripulación, eran como mis hijos
— recordó con amargura. Aun después de tantos años, la corsaria conservaba su temple, no se derrumbaría a llorar como una doncella ante un par de extraños. Aunque fuesen sus salvadores. —No estamos a salvo… El Doppelganger… Tenemos que matar al Doppelganger, o viajaremos en este castillo por el negro cosmos durante trescientos años sino lo matamos…

Se agacho debajo de la mesa y saco un arcón marinero, ahí estaban su viejo estoque cuya empuñadura era plata, tenía una serpiente grabada, más dos ballestas pequeñas bastante empolvadas, al ver que Emilio venía armado con un pesado sable, le dio la ballesta a Nemura

Espero todavía funcionen ¿Sabes cómo funciona esto verdad?



___________________________

Información adicional

El Doppelganger
http://leyendasdeanzus.foroactivo.mx/t645-bestiario-c-d
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Jue 03 Nov 2016, 1:19 am

Miró a Emilio de reojo soltar toda aquella marea de palabras. Aquello era hacer trampa, y cuando la mujer cayó, a la que ella intentó sostener aunque no estaba lo bastante rápida, se lo quedó mirando con cara de pocos amigos. ¿Ahora como iban a saber lo que era? Bisexual o lesbiana habría estado bien...

- En el año ochocientos cincuenta y uno después de la tarasca. - Dijo estirando una mano para ayudarla a levantarse. Aunque parecía todavía bastante aturdida para aceptarla. - ¿Has estado así atrapada bastante tiempo, no? ¿A quién has hecho enfadar?

No se sintió para nada cohibida bajo la mirada de la pirata y el examen al que sometía a su figura, pero estaba de acuerdo con ella. Necesitaban un baño, urgentemente. Y una cama, a ser posible con un colchón de plumas.

- No creo que haya ningún ángel aquí. - Le respondió con humor. Desde luego ella no lo era. Miró de reojo a Emilio. No, él tampoco. Mucho menos.

- Cálmate ¿De acuerdo? Baja el ritmo. ¿Qué es eso de un Doppelganger y tener que matarlo? ¿Y qué ha pasado con mi baño? Necesito un descanso, seguramente todos estaremos en mejores condiciones de matar mañana después de dormir.

Vio que la mujer iba a lo suyo y sacaba un arcón de debajo de una mesa, con armas dentro. Sí, aquello podía ser muy útil, pero ella seguía manteniendo sus prioridades.

- Cualquier idiota que sepa apuntar puede usar una de estas. - Dijo, tomando la ballesta que le ofrecía. - Pero por mucha prisa que tengas, ya me habéis oído. Podéis ayudarme a buscar los baños y las habitaciones o podéis iros por ahí a matar lo que queráis. La puerta dijo que teníamos siete días...

Buscó la puerta más cercana para abandonar la sala de los espejos y empezar a buscar lo que tanto ansiaba. De todas formas... ¿Cómo iba a saber ella que aspecto tenía el Doppelganger o en donde se encontraba? Si pretendían que diera vueltas por el castillo en ese momento, bueno... Había una alta probabilidad de que les disparara a ellos.
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Skye Nemura

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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Jue 03 Nov 2016, 2:13 am

Antaris sonrío con amargura. Le gustaba la pelirroja, aunque se veía a leguas que era una desesperada que no entendía la situación.

Por su parte, después de estar más de quinientos años suspendida lo menos que quería ella era dormir. Emilio por su parte también estaba cansado, pero entendía que entre más pronto hallasen a Valamar y mataran a la criatura sería mejor, Bañarse y dormir no era prioridad estando sus vidas en juego.

Después de que la pelirroja manifestara terminantemente sus deseos. Salío de la habitación Emilio estaba embelesado con la pirata como para detenerla y está por su parte estaba buscando las flechas para la ballesta

Al salir Nemura de la sala de los espejos, las amarillentas luces de las linternas de aceite, besaron su rostro. Se sintió un vapor embriagante, somnoliento fluyendo gota a gota suavemente sobre la cresta calma del pasillo

Aquel vapor, había drogado a Skye dejándola en una especie de nirvana. En eso aparece unos brazos semi etéreos envuelve a la pelirroja aprisionándola por detrás, era el Dopplengager que se hacía corpóreo e inmovilizó a la pelirroja, susurrándole al oído, con voz aflautada, como un sopor musical

He escuchado que necesitas dormir preciosa, bueno… da la casualidad de que yo necesito deshacerme de ti, para poder tomar tu lugar y atrapar a la pirata…. Así que te concederé tu deseo.

Una compuerta se abrió debajo de ella, Al caer la pelirroja un  hombre forzudo se aprovechó de ella restregándole en la cara una seda impregnada de un líquido vaporoso y volátil  bastante curioso, al tiempo que con sus poderosos brazos la retenía. El paño reprimía cualquier posible grito o jadeo que escapara de sus labios

Shhh, shh  quieta quietecita pelirroja. Ya oíste a mi amo, el se encargara de ellos y yo…Me encargare de tí


Pronto, Skye fue sometida por aquella mole que después de dormirla, aplasto sus labios masculinos secos, ardientes y contraídos de lubrico deseo contra los rojos, tentadores y frescos, de ella,  y luego se la llevo.

Mientras tanto,  Emilio y Antaris caminaban por el pasillo en busca de Nemura

¿Skye dónde estás?


Aquí estoy…
— Respondió una falsa Nemura con una voz igual de golpeada y aterciopelada y con un aspecto idéntico al de ella.

******************************

La verdadera Nemura fue llevada a un sótano secreto, una construcción subterránea encubierta. Las antorchas se iban encendiendo solas conforme la mole avanzaba con Nemura en sus brazos.

Varias horas después. Nemura despertó en un suelo rocoso

Spoiler:


Estaba encerrada en un cenote cuyas aguas iban profundo hacia el corazón de la montaña.

Millones de cristales diminutos, nacidos directamente de la piedra, creaban extrañas y hermosas formas de las que emanaba una luz azul.

Las aguas parecían llamarla…
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Jue 03 Nov 2016, 2:32 am

Se encogió de hombros, si no iban a ir con ella, allá ellos, lo cierto era que no los necesitaba, podían irse a cazar monstruos los dos solitos. Volvía a quedarse sola, aunque esa vez porque así lo quería ella. Se marchó por el pasillo, un tanto extrañada por que estuviera lleno de vapor, y preguntándose si habrían unos baños calientes cerca.
Era realmente placentero, así que quizás sí hubiera un baño cerca, se dijo a si misma. Unos brazos que parecían hechos de vapor la rodearon, aunque al principio apenas se preocupó en darse cuenta de aquello, embelesada por la droga. Pero cuando la inmovilizaron, su cerebro reaccionó diciéndole que aquello no estaba bien. No mucho, al menos.

- ¿Qué pasa? - Preguntó aturdida. Una voz aflautada le respondió. - Ah... Así que tu eres... - Dijo dándose cuenta justo antes de caer al vacío de que aquel debía de ser el Dopplengager. Unos brazos fuertes la atraparon en su caída y algo se apretó contra su cara, suave, debía de ser un pañuelo. Pero no creía que fuera algo bueno, empezó a patalear, resistiéndose, pero con menos fuerzas con cada segundo que pasaba.
Al final, antes de dormirse, alcanzó a pensar que estaba teniendo muy mala suerte en todo aquel viaje.

Se despertó sobre roca, con un sabor raro en la boca, quizás el de lo que fuera que impregnara el pañuelo con el que la habían drogado. Maldijo su suerte con un suspiro de indignación. No tenía ni idea de como había llegado hasta allí, el lugar se veía amplio y grande y el agua bañaba parte del suelo, tocada por la luz que entraba por un agujero en el techo de la cámara, hacía que pareciese un lugar de ensueño.

Las aguas ejercían una fuerte llamada en ella. Se acercó, mientras se quitaba la ropa. Al final con lo único que se quedó fue con el puñal que había recuperado del naufragio, antes de entrar al castillo. - Voy a darme un baño, y mataré a todo el que se atreva a molestarme. - Dijo en voz alta, aunque no comprobó si estaba sola o acompañada. Sencillamente dejó que el agua lamiera su cansada piel y la limpiara, aliviara el dolor de sus cardenales. Se sintió tan bien que casi se le saltaron las lágrimas.

- ¿Dónde demonios estoy? - Se preguntó unos minutos más tarde, y observó lo que la rodeaba.
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Jue 03 Nov 2016, 2:52 am

Nada sucedió en las tranquilas aguas termales durante largo rato. El relajante baño duro un par de horas sin que nada sucediese, hasta que un sonido peculiar flotó en el aire; no se oía realmente, pero se presentía con absoluta claridad; como una música que tratase de hacerse corpórea. Por encima del agua oscilaba una fina niebla, que parecía compuesta por una serie de objetos invisibles en constante movimiento, y que susurraba un miedo sin nombre, un rencor vivo sin descanso.

El azul del agua estancada era tan bello y profundo que parecía extenderse como un universo hacia el fondo. Y el sonido… esa melodía copiosa y tenue se alzaba por todos lados de un modo sublime y apenas apreciable, una vibración que se paseaba por cada onda en el agua, cada hueco entre las rocas y terminaba por acariciar los oídos de la pelirroja

La misma bruma que oscilaba sobre el agua comenzó a girar alrededor de Skye. En ocasiones era visible, en otras, tenue, pero gradualmente se empezó a distinguir un círculo de figuras, figuras femeninas más irreales que una visión..., jóvenes que bailaban alrededor de  Skye con pies ligeros y cabellera flotante, jóvenes que volvían el rostro hacia Skye y que eran idénticas a ella con tantos estados de ánimo cuantas ellas eran.

Skye riendo, Skye llorando, Skye irritada de furia, Skye dulce como la miel por obra del amor.

Dieron vueltas cada vez más deprisa, un alboroto de piernas y pechos deslumbrantes, un caos de lágrimas, de alegría y de todas las emociones que puede tener un ser humano.

El aire bailó con ellas en ondas acariciantes. Las locas imágenes de alegría, pena y de tantas otras emociones giraban como en un torbellino alrededor de Skye hasta desvanecerse.

La forma de la luz sufrió una extraña alteración. Estaba tomando la forma de un ser humano, de una mujer, de una mujer de traje rojo con la rojiza cabellera despeinada y ojos que miraban sin pestañear...

Bienvenida
—dijo el reflejo de Skye, a pesar de la distancia entre ella y su doble, los movimientos eran los mismos. Era ella misma hasta en su más mínimo detalle, una Skye especular...

Eso era, una Skye reflejada, con una luz apenas reprimida, de suerte que sus ojos destellaban con ella. Toda la figura parecía mantener su contorno gracias a un esfuerzo que le impedía volver a convertirse de nuevo en luz pura y sin forma. Pero la voz no era la suya. Vibraba y resonaba con una sabiduría tan extraña como las paredes de luz. Se burlaba de ella. Y dijo:

Creo que he llegado justo a tiempo, o puede que no… Veamos ¿Qué es lo que quieres Skye?—pregunto, divertida, la voz. — ¿Te has preguntado qué es lo que de verdad quieres? ¿Hasta dónde quieres llegar y que es lo que estas dispuesta a ofrecer a cambio? Más te vale que seas honesta contigo misma… porque si te mientes, es posible que permanezcas aquí hasta el final de los tiempos… Dependiendo de las respuestas que me des, decidiré tu destino…
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Jue 03 Nov 2016, 3:21 am

Agua, caliente y dulce. Era un bálsamo ansiado por su cuerpo hasta límites que no había sospechado. Se quedó durante horas en aquel baño que bien podría haber durado trescientos años si era así de placentero. Se sentía como debería de sentirse un fideo en su punto, lánguida y suave. Aquel era el mejor secuestro que había sufrido, con diferencia. Y eso que empezaba a pensar que había sufrido demasiados.

Todo era perfecto hasta que empezó a cambiar. Intuyó más que notar, una vibración en el agua que lamía sus voluptuosas curvas, eso quebró la paz que había conseguido, volviendo a ponerla alerta. Al mirar hacia abajo, sintió como si estuviera flotando sobre una eternidad. Podía ser un efecto óptico causado por las aguas, pero la impresión era sobrecogedora.
La bruma se alzó, separándose de las aguas para tomar formas. Su forma. Era ella, o muchas ellas, pero todas eran su propia imagen. Se contempló, no como alguien que se mira al espejo, sino más bien como quien descubre que le han pintado en un cuadro sin su permiso. Estaba anonadada por aquel extraño espectáculo. Tanto que no sintió miedo.

Se reía, lloraba, se deleitaba, o se dejaba llegar por la ira. La única expresión que no pudo comprender fue la del amor, algo que nunca había sentido. Aún así no se paró en ninguna de sus vaporosas copias, sino que intentó verlas todas, y de vez en cuando estiraba una mano, creyendo que podría tocarlas.

Empezaba a marearse en aquella vertiginosa danza, con todas las figuras rodeándola, girando a su alrededor, más y más rápido cada vez, pero no quería que pararan. Por supuesto, lo hicieron.
Era como si todo allí se burlase de ella.

Fue como si la luz se juntara sobre el vapor para tomar una única forma, se reconoció a si misma en esa mujer, pero a la vez, contempló las diferencias. Si bien siempre había sido vanidosa, era consciente de que su voz nunca había sonado así, arrastrando sabiduría en cada entonación.

Aceptó la bienvenida en silencio. No pronunció ninguna palabra hasta que la mujer habló en primer lugar.

Tenía muchas preguntas que hacer, y la sensación de que esa mujer sabría responderlas, pero no de que fuera a contestarlas. Sentía que estaba ante un momento importante de su vida y no podía malgastarlo con una conversación banal o una broma sarcástica. Se mordió el labio, pensativa.
Lo que demandaba esa mujer extraña con su apariencia, no era fácil ni sencillo.

- Que quiero. - Repitió. Podía decir muchas cosas, y todas serían verdad, quería sanar. Quería encontrar a Emilio y Valamar y poder salir de allí, quería saber quien era ella, que era ese castillo tan lleno de misterios y milagros. ¿Pero era eso lo que le estaba preguntando? Esos eran deseos inmediatos, y por lo que sentía, aquella aparición quería ver en su interior, sus más profundos deseos. - No puedo asegurarte que la respuesta vaya a gustarte.

Tomó aire, puesto que incluso si hablaba con una copia de si misma, abrir su corazón a alguien no era fácil para Skye.

- Quiero ser la mejor asesina de Anzus. Quiero no volver a tener miedo de nada ni nadie, el poder para ser libre, completamente. - Era lo que había ansiado desde pequeña, lo que había hecho que soportase cada doloroso entrenamiento, que diera de si todo cuanto podía dar. También era la razón por la que había emprendido ese viaje. No era un motivo noble, tampoco malvado. Era egoísta y lo sabía, pero no se avergonzaba de eso.

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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Renji Valamar el Jue 03 Nov 2016, 4:33 am

A pesar de que como bien había augurado la Skye verdadera, sus respuestas  no eran del todo satisfactorias, se sintió complacida de que por fin se estuviera tomando las cosas verdaderamente serio

El poder ser libre completamente
—repitió la voz de la Skye Reflejada, como un eco. Había un tono oculto de sorna fácil de captar,aunque sin perder la sabiduría entonada en ningún momento. Los ecos de burla recorrieron una y otra vez el pequeño lago

No existe la libertad, es solo una ilusión. Nadie es verdaderamente libre. Solo los ermitaños e incluso ellos también son prisioneros de la realidad.

Todos los seres viven bajo la sombra de la realidad. No puedes escaparte de ella. No puedes engañarla. No puedes persuadirla con palabras bonitas o con excusas…

Tu camino hacia ser la mejor asesina es el correcto pero tu amigo Valamar está en peligro, y El Doppelganger ha engañado a Artanis y a Emilio tomando tu forma y los ha capturado y todo por tu cabezonería JA JA JA….

Cuando los ecos de la risa se desvanecieron, la voz de la Skye reflejada le dijo, despreocupada:

Si de verdad quieres solucionar las cosas y enfrentarte a tu destino… Entrégate entonces. Dentro de ti hay una guerrera… Sácala y rescata a tus amigos… Juntos  serán un formidable equipo, pero debes entregarte… Si las cosas salen bien, será una amistad fuerte  y hermosa, y si quieres que perdure  tendrás que cumplir con lo que se espera de ti.

Solo hasta entonces esa amistad y cariño será verdaderamente bendecido. Y hay otra cosa que debes procurar, el amor, se ese que puede trascender más allá del tiempo y del espacio. Que puede incluso alterar los poderes del tiempo con un solo propósito: El amor verdadero.

Pero si fallas en tu misión, tu destino será verdaderamente maldito.


Los labios que eran de la Skye reflejada, se torcieron ante la amenaza y antes de que los ecos de aquella voz murieran, La neblina envolvió a la verdadera Skye fue transportada de aquel cenote hasta una  mazmorras, su ropa seca estaba con ella aunque ella siguiese húmeda. Su abre cartas seguía en su mano y,  curiosamente era del tamaño de las cerraduras.

En las mazmorras reinaba un absoluto silencio, excepto el ruido de unas gotas de agua y el ligero rumor de las ratas. Las antorchas iluminaban el corredor a largos intervalos, estaban sujetas a los muros con grandes arandelas de bronce oxidado, pero se encontraban tan lejos unas de otras que había zonas de absoluta oscuridad.

El interior de las primeras celdas resultó tan repulsivo como siniestro. Algunos de los prisioneros se habían convertido en verdaderos esqueletos, probablemente como consecuencia de años de hambre. Otros miraban al vacío con un brillo de locura en sus ojos. Casi todos los cuerpos tenían heridas infectadas y estaban terriblemente sucios. Algunos estaban muertos y las ratas les habían arrancado la carne de los huesos, dejando los esqueletos completamente limpios.

Al final del pasillo, en la última celda estaban Emilio y Antaris. Llevan bastante tiempo prisioneros pues el Doppelganger tomando la forma de Nemura los había engañado y ellos habían caído en su trampa. Llevaban mucho tiempo encerrados, así que hicieron lo único que podían hacer para aliviar la tensión mientras estaban encerrados; tener sexo.

Artanis estaba montado sobre él, cabalgándolo afanosamente hasta que escucharon unos pasos por el corredor que los hizo detenerse…

Maldito… ¿ Has venido a burlarte de nosotros otra vez?
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Re: Buscando a la cuerva

Mensaje por Skye Nemura el Jue 03 Nov 2016, 5:01 am

Reconoció aquel tono burlón como el que ella misma solía usar para reírse de todo. Lo había adquirido de su maestro, algo que quizás le había enseñado mejor que a luchar, aunque involuntariamente.
Era extraño oírse burlarse de si misma. Una cosa más que añadir a la larga lista de rarezas que había vivido desde que entrara en aquella maldita posada del puerto... Ya ni recordaba como se llamaba, algo sobre un león.

- Gracias por las lecciones de filosofía. - Le dijo a su otra yo. Aunque las ganas de bromear se le quitaron al oír el resto. Maldición, había dejado a Emilio a merced de aquel ser. La pirata no le importaba tanto, apenas la conocía. ¿Y Valamar estaba en peligro? A esas alturas, esperaba haberlo encontrado ya, pero no había ni rastro de él por allí. No que ella hubiese visto.

- Muy bien. - Fulminó con la mirada a su repelente yo ilusoria. - Se lo que tengo que hacer.

Estaba un poco harta de que jugaran a maldecirla, así que no pensaba fallar en aquello. Encontraría al Doppelganger y lo mataría, luego encontrarían a Valamar y saldrían de allí para que pudiese reunirse con su amada, ella vomitara si se ponían pastelosos, y buscara a un mago que le enseñara como hacer magia. Y todos felices.

Era más fácil pensarlo que hacerlo.

Como si le tiraran un jarrón de agua fría a la cara, sintió que se despertaba, aunque no había estado dormida. Se dio cuenta de que estaba en una mazmorra, donde seguramente la habrían encerrado. Pero mantenía el arma, y estaba mojada, como si acabara de salir de aquellas aguas cálidas.
Y lo que era más importante, se sentía mejor, y con ganas de matar a alguien.

Forzó la cerradura, que era vieja y sencilla y abrió aquella rechinante puerta. Si el Doppelganger había atrapado a Emilio y Artanis, era de suponer que los habría metido en esas mazmorras, así que empezó a recorrerlas, intentando no fijarse mucho en como olían, ni en el estado en que se encontraba aquel lugar.

- Bleg. - Dijo con asco, al encontrarlos. - Tápate. Puedo vértela... Aj, dioses, voy a arrancarme los ojos... - Bromeó, antes de acercarse a la puerta para abrirla. - No, soy yo. La verdadera yo. He venido a sacaros de aquí pero... ¿Preferís que os deje a solas?

Empujó la puerta, ya abierta, de la celda, que chirrió.

- ¿Qué fue de todo eso sobre el afecto? - Dijo en voz baja, dirigiéndose a Emilio, aunque era muy probable que no la oyera. - Al menos poneos los pantalones, tenemos que matar a alguien.

Se giró para darles “intimidad” y ocultarles su expresión, fría. En algo se había equivocado aquella aparición. Los asesinos no tenían amigos. Y mucho menos se enamoraban, nunca.
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